
Perder una mascota nunca es fácil. Para muchos niños, además, es su primer encuentro con la tristeza profunda y con la idea de la muerte. Un perro, un gato o cualquier compañero peludo no era “solo una mascota”: era parte de su rutina, de sus juegos, de sus abrazos y de su seguridad emocional. Por eso, la manera en que les expliquemos lo sucedido puede ayudarles a vivir el duelo de una forma más sana, acompañada y menos confusa.
Lo más importante es hablar con honestidad y cariño. Aunque pueda parecer más suave decir frases como “se fue a dormir” o “se fue de viaje”, especialistas en duelo infantil recomiendan usar palabras claras y sencillas para evitar confusión o incluso miedo en los niños. Cuando se utilizan metáforas, algunos pequeños pueden desarrollar temor a dormir o ansiedad cuando un familiar sale de casa.
Puedes decir algo como:
“Su cuerpo dejó de funcionar y murió. Ya no podrá regresar, pero siempre podremos recordar cuánto lo amamos.”
No es necesario tener todas las respuestas perfectas. Lo más valioso para un niño es sentirse acompañado y seguro mientras procesa lo que ocurrió. También es importante permitir que exprese lo que siente. Algunos niños lloran, otros hacen muchas preguntas y algunos incluso continúan jugando como si nada hubiera pasado. Cada forma de vivir el duelo es diferente y válida.
En muchos casos, los niños pueden sentir culpa pensando que hicieron algo mal o que pudieron evitarlo. Por eso es importante recordarles que la muerte de su mascota no fue culpa de nadie y que fue muy querida durante toda su vida.Un pequeño ritual de despedida puede ayudar mucho. Dibujar a su mascota, escribirle una carta, plantar una flor en su memoria, mirar fotografías juntos o despedirse de manera especial les ayuda a comprender la pérdida y conservar el vínculo emocional desde el amor y el recuerdo.
También es recomendable mantener sus rutinas habituales durante los días siguientes. La estabilidad emocional y el acompañamiento familiar ayudan a que los niños se sientan protegidos en un momento sensible.
En PETernum sabemos que las mascotas dejan huellas profundas en la familia. No solo acompañan nuestros días: también forman parte de la infancia, de las memorias y del corazón de quienes las aman. Por eso creemos que acompañar a los niños con sensibilidad, paciencia y verdad es una forma de honrar ese vínculo tan especial.
Porque despedirse con amor también es parte de amar.